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Economía circular aplicada a colchones.

Un colchón es un producto de consumo cuyo uso dura, de media, unos 12-15 años en España. Si bien es recomendable cambiarlo cada 8-10 años, un colchón bien conservado, elaborado con elementos de calidad y mantenido en unas buenas condiciones de higiene, puede durar mucho más.

Con esto en mente, no podemos decir que un colchón sea, de base, un producto poco sostenible. Sin embargo, las necesidades actuales de reducción de residuos y las tendencias hacia la economía circular y el reciclaje y reutilización de los productos tras llegar al fin de su vida útil nos hace plantearnos cómo podemos colaborar desde el sector a cumplir estos objetivos globales de sostenibilidad.

Diseñar un colchón sostenible.

Gracias a los avances tecnológicos en materia de sostenibilidad, en los últimos años nos encontramos con nuevas propuestas de materiales más duraderos y obtenidos a partir de fuentes alternativas: espumaciones recicladas, polioles naturales, etc.

En cuanto a tejidos, proyectos como Seaqual han puesto en auge el reciclaje de envases para obtener tejidos de poliéster en unos procesos de fabricación mucho más sostenibles, que ahorran energía y agua y dan una segunda vida a esos envases de un solo uso que han sido desechados.

Esta combinación hace posible que se puedan diseñar colchones convencionales que respetan el medio ambiente en su fabricación, son duraderos y evitan la generación de residuos a corto plazo y a los que un amplio abanico de personas pueden acceder. 

Este último punto es importante, ya que los colchones 100% látex o con materiales 100% naturales siguen teniendo un precio muy alto en el mercado, dejando la sostenibilidad fuera del alcance de la mayoría de consumidores. Desde Zeco, hemos trabajado para ofrecer una alternativa real a los colchones convencionales del mercado, ofreciendo un producto de calidad pero mucho más concienciado a un precio similar.

¿Se puede reciclar un colchón?

No vamos a mentir, es muy difícil. Un colchón se compone de muchas partes y materiales distintos que, generalmente, se unen entre sí con pegamentos para asegurar su estabilidad y durabilidad, además de muchas costuras para unir de forma segura aquellos que no se pegan.

Para reciclar un colchón al 100% haría falta mucha manipulación manual para separar estos elementos, con los riesgos para la salud que puede generar manipular un objeto que ha estado más de 10 años en uso y expuesto a fluidos corporales, polvo, etc. 

Reutilizar estos elementos para crear nuevos productos supondría, además, pasarlos por tratamientos de esterilización que garanticen la seguridad de su uso, especialmente si se pretende utilizar para elaborar nuevos colchones o productos textiles.

Actualmente, estos procesos y la maquinaria para llevarlos a cabo son bastante costosas y existen muy pocos puntos de reciclaje real de colchones. Por eso, como con tantas otras cosas, la mejor alternativa posible es comprar un buen colchón y que nos dure mucho tiempo, evitando generar ese residuo. Mientras tanto, nosotros seguimos investigando cómo conseguir un nuevo colchón de calidad y con todas las garantías a partir de colchones usados.

Soluciones creativas.

Si llevas el #ZeroWaste a su máximo exponente y en casa no tiras nada a la basura sin buscarle una alternativa de uso, tenemos buenas noticias para ti:

¡Los colchones son fácilmente convertibles en camas para tus mascotas! Todos los colchones ribeteados, como los colchones Zeco, tienen dos lados acolchados que funcionarán perfectamente como camas para tus mascotas una vez hayas dejado de usarlos tú. Recórtalas en tantas piezas como puedas según el tamaño que necesiten et voilá! ¡Un montón de camas nuevas!

Se pueden usar tal cual o como relleno, haciéndoles una funda a juego con la decoración de tu hogar.

Dependiendo de qué tipo de colchón tengas y cuál sea su núcleo, podrás usar también este núcleo para otras cosas o, en el caso de los colchones de Muelle Ensacado, podrás llevarlos a la chatarrería, donde volverán a fundir el metal para fabricar nuevos productos (y te darán un dinerillo a cambio, que nunca viene mal.)

¿Se te ocurren otros usos? ¡Coméntalos!